Suplemento a la anterior/ José Antonio Alzate y Ramírez. -- páginas 136-139
Tipo de material:
ArtículoIdioma: Español Tipo de contenido: - text
- unmediated
- volume
- 972.03 IND.d
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Libro préstamo regular | Biblioteca Instituto Mora Regular | Publicaciones Mora (General) | (GM)/972.03 IND.d (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | -78722 |
En: Gacetas de literatura de México. -- Vol. 3 (1831)
Responde a cinco preguntas de un amigo sobre el pararrayos. Ratifica la utilidad de envolver el cuerpo, incluyendo los pies, con una frazada de lana; considera que también sirve cubrirse con pez. Reflexiona sobre por qué la madera seca de pino, untada con pez, es aislante, y sobre la incidencia de rayos en los ocotes; explica que sus hojas producen mucha humedad y el tronco carece de ramas y hojas hasta cierta altura; la atmósfera húmeda que circunda su copa no llega al suelo, por lo que no hace "tierra" y favorece la atracción de los rayos. Diserta sobre por qué, a pesar del carácter aislante de las crines de los caballos, perecen tantos animales alcanzados por rayos, concluye que se debe a que no tienen las pezuñas cubiertas de pelo. Disipa el temor de encontrarse cerca de un metal al momento de que un rayo caiga, asegura que no es peligroso siempre y cuando los alambres toquen el suelo. Sugiere la utilidad de disponer de cruces de hierro con puntas agudas para aminorar los estragos de los rayos, además de que muchos edificios están hechos con piedra volcánica, abundante en hierro, lo que facilita su aplicación.
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